¡Que semana mas bonita!. Al descubrir las ilusiones renovadas que trae Goiko, al contagiarse de ellas, al imaginar Atupele creciendo junto a él, con sus nuevas y muchas ideas que van asomando, según van pasando los días.
El lunes fue la reincorporación de Sister Msowoya a su mesa de trabajo, y la verdad es que la metimos una buena paliza de números, presupuestos, cuentas...
Estuvimos explicándola despacito el problema que tenemos con el tipo de cambio, estamos perdiendo mucho dinero (se puede decir que millones, por la caída del euro) pero estuvimos haciendo las cuentas, del saldo disponible en el banco, los ingresos y la previsión de gastos, de aquí a final de año, y los números cuadran, debemos de tener cuidado, pero en espera de la transferencia del Budget de 2009, podremos seguir adelante con los proyectos previstos.
Sin haber podido terminar con todo esto, llegó el constructor actual (Elishama) con el que empezamos a ver las obras de los nuevos edificios.
Por la tarde, renegociamos el presupuesto del corredor, y bajamos casi 400 mil kwachas. Al verlo sobre el terreno, a la Sister y a Goiko les pareció demasiado estrecho, y preguntaron cuánto costaría ampliar el ancho de un metro a metro y medio, tras las negociaciones, accedieron a hacerlo, de acuerdo al presupuesto inicial; pagaremos el dinero que se había presupuestado, pero con un corredor mucho mas amplio, por el que podrán pasar f
ácilmente las camillas mas grandes. Se firmó el contrato, ya con la firma de Goiko
El martes, Goiko y yo nos fuimos a la clínica móvil de Kafulu. Bueno, pudo comprobar lo verdes que estamos en el trabajo con las comunidades, fue todo muy tranquilo.
Por la tarde salimos prontito hacía Mzuzu, llegamos con tiempo de meternos en Internet. Fuimos al Mzoozoo, estuvimos hablando mucho tiempo, tomando cervezas, también me llamaron mis padres, les había encantado una de mis últimas cartas. Nos acostamos pronto.
El miércoles, fue día de banco. No había llegado la transferencia desde España, llamé a José María, quién tuvo una rápida reacción, a las dos horas me estaba llamando para decirme que todo estaba bien, se trataba sólo de un retraso, y por la tarde, para decirme que la transferencia estaba ya hecha y que me la había enviado en un correo.
Por tanto utilizamos los fondos disponibles, para iniciar el corredor ingresando el primer pago en la cuenta del constructor.
Cogimos el autobús prontito, aunque Javi estaba por allí cerca, no pudimos esperarle, había que llegar de día a Atupele.
El jueves, se habían empezado las obras del corredor.
Yo me fui a la clínica mas lejana. Goiko se quedó hablando con el contable.
Me encantó, fue una aventura llegar en el coche hasta allí, los caminos, y sobre todo los puentes, no estaban preparados, tuvimos que dar algunos rodeos... y el paisaje, los arrozales, las gentes, los niños, con los que jugué, el gran número de madres, los dramas que llevaron el grupo de teatro que iba por primera vez a esta clínica tan lejana.
Uno fue impresionante
, sobre huérfanos, en el que los padrastros, por falta de dinero decidían envenenar a su hijastro, que cambió su vaso por el de su hermanastro, muriendo este...
Estuvimos un buen rato hasta que terminaron de pesar a todos los niños, poner las vacunas, pasar consulta a algún paciente...
Por la tarde, empezamos a discutir con la Sister el Budget 2009, punto por punto, cuenta por cuenta, casi kwacha a kwacha, fue casi demasiado, la Sister estaba al final muy cansada, fueron muchas horas de números.
El viernes, terminamos con la Sister el Budget, que luego le dimos un repasito Goiko y yo, le encanta los números, es muy perfeccionista, y hasta que no queda todo clarísimo, no quiere pasar al punto siguiente, lo cuál es buenísimo, puede dar una buena limpieza a la contabilidad del Hospital, punto débil de la Sister.
El sábado, estuvimos por la mañana viendo el nuevo programa de contabilidad del voluntario, y también le enseñé por encima el Plan Estratégico que había diseñado.
Nos fuimos en moto a Karonga, queríamos desconectar un poco de toda una semana de mucho trabajo, decisiones importantes, conocer Atupele y a nosotros mismos.
Le llevé a comer chambo (pescado) al restaurante mas lujoso de Karonga (unos 6 euros cada uno), luego fuimos a Internet, compramos un pollo... Al volver nos visitó el director del colegio (mi profesor) con el que a lo mejor se pone a dar clases de tumbuka, y al salir, vimos que las gentes que habitan los alrededores de Atupele, se habían puesto a quemar los campos. Él con ayuda del clinical office y el técnico del laboratorio y yo con tres de los vigilantes del Hospital, nos pusimos a apagarlos, pese a sus protestas.
Tienen esa costumbre, queman los campos, para no tener que quitar la maleza antes de sembrar al empezar la época de lluvias, pero no tienen en cuenta el peligro que puede representar para el Hospital, y lo perjudicial que es para los terrenos.
El domingo, cómo las buenas tradiciones, tortitas, Misa... y luego nos hicimos el pollo.
Por la tarde, estuve trabajando en el plan estratégico, y escribiendo.
Me pasé por el entrenamiento del equipo de fútbol, pero sólo por darme una vuelta. Luego, jugamos un rato al ajedrez, y vimos una película.