Esta semana ha sido especial, una de las mas bonitas en Atupele, he recogido importantes frutos de los últimos seis meses de trabajo, y sobre todo he podido disfrutar de ellos, saborearlos, sin prisas.
También estuve mucho con
Pero el día mas especial fue el martes, tuvimos la primera clínica móvil de Atupele, dentro de nuestro territorio de actuación, pero fue la primera vez que realmente salimos a asistir a la gente fuera de las instalaciones del Hospital.
En una remota comunidad, nos esperaban casi 350 personas, entre madres, hijos menores de 5 años y voluntarios de las propias comunidades, lo primero fue presentarnos, fue muy emocionante, un montón de madres, a las que se les estaba explicando, que a partir de ahora todos los meses, pasaremos a cuidar para que sus niños crezcan adecuadamente, su cara de agradecimiento era algo precioso. La enfermera las puso a cantar, y a mí se me puso la piel de gallina, gravé un video, todas cantando, porque Atupele (el regalo de Dios) había llegado.
Después pesamos a los niños, y les abrimos fichas sanitarias, bueno, lo hicieron los voluntarios. Nos tuvimos que ir sin terminar, por que había un niño anémico con malaria, que no se si llegará a sobrevivir, pero seguro, si no hubiésemos estado allí, esta noche habría muerto.
Solo con esto, ha merecido la pena mi año en Malawi.
Mas de 300 personas, entre los niños, sus madres y los voluntarios de las comunidades nos estaban esperando.
La enfermera, nos presentó y las dijo que a partir de ese momento iríamos con los medios suficientes para cuidar y controlar que el crecimiento de sus hijos fuese el adecuado, la expresión de sus ojos me emocionó, tanto que es difícil de expresar, comenzaron a cantar y a bailar... fue increíble.
Tuvimos que irnos sin terminar, porque un de los niños tenía malaria
Además hubo una reunión del Área Asistencial, le pidieron a
El miércoles, continué con mis correos, mis informes... Por la tarde estuve en la reunión de
El Jueves, me fui a la segunda clínica móvil, esta vez, el coche, no podía llegar al remoto lugar dónde íbamos, y aún no disponemos de las motos, así que tuvimos que andar mas de media hora, por un paisaje precioso, sin apenas montañas. Se podían divisar las pequeñas casas, las palmeras y la vegetación, los colores de África, pasaban, dando aún mayor ilusión a lo que estábamos haciendo.
Allí nos esperaban las madres con sus hijos, allí les pesamos, les explicamos, que a partir de ese momento, ya sólo tendrían que andar dos horas para llegar al Hospital, en lugar de las cuatro que debían andar antes.
Pero la buena noticia de hoy es que se ha finalizado la conexión eléctrica de las salas prioritarias del Hospital (Consultas+farmacia+laboratorio, pediatría y maternidad) con el generador, de tal forma que si hay una urgencia, usando el diesel y el generador dar cobertura a estas salas, y lo que es mas importante, ya estamos preparados para la llegada de la electricidad por parte de la compañía eléctrica.
El viernes, por fin después de mucho tiempo, logré ponerme al día, en todo, en los reports, en los informes, correos, en el inglés, en absolutamente todo, lo cual me dio una tranquilidad para el fin de semana de relax.
El sábado salimos, Juan Carlos y yo, prontito para Karonga, y cogimos el primer bus que salía hacia Mzuzu, la verdad es que fue algo pesado, porque hizo demasiadas paradas, llegamos y comimos poquito y rápido para coger el bus a Nkhata Bay, creíamos haber reservado en un Lodge diferente y nuevo, pero me había equivocado en el nombre y resulta que volvimos a aquel Lodge en el que tuvimos la reunión con los voluntarios del año pasado. Llegamos aún de día, y pudimos disfrutar antes de la buena cena.
El domingo, tras un muy largo sueño, y un bañito, relajadamente, me puse con el inglés, escribí un poco, descansé, un día de absoluto relax, que hacía falta. No fui a Misa, lo cuál no deja de ser extraño para mí, y hablé mucho con Juan Carlos.
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