martes 19 de agosto de 2008

UNOS VAN OTROS VIENEN (última semana de Julio)




Esta es la última semana de Juan Carlos en Atupele, cerrando una etapa, sin quemarla, porque muchas cosas buenas quedarán para el recuerdo, abro otra, una semana cómo era de esperar de mucho trabajo, muchas cosas rápidas, pero esta vez es diferente, la mente, y el corazón estaban preparados para ello.

El lunes tuvimos los salarios, la Sister no estaba, y a penas había dejado preparadas las cosas, gracias a Dios, el contable vino con nosotros, y pudimos discutir con el Director de la sucursal, que nos dejó sacar el dinero.
La sister ha ido una semana, y a penas dos días después se va otra, sin casi aviso previo, debo convencerla para que delegue, y algo me dice en mi intuición que tendré mi oportunidad para hacerlo.
Intentamos ir de nuevo a Internet (Juan Carlos vino exclusivamente para eso) y nada, tampoco...
Volvimos prontito pues, y entre el contable y yo dejamos todo preparado para por la tarde pagar, nos dio tiempo a casi todos...
Vinieron los de Escom (la compañía eléctrica) y nos trajeron unos formularios para solicitar la conexión eléctrica, y nos quedamos casi hasta las 6 para rellenarlos (a esa hora y sin luz, es imposible trabajar)

El martes, me quedé cerrando todo con Juan Carlos, el programa, charlando con él... escribí bastante. Por la tarde, estuve ayudando de nuevo en el huerto que estamos haciendo entre todos los empleados, y tuve la clase de inglés.

El miércoles, si que no bajé a la oficina, para poder afeitarme, hacer la maleta y hacer la parte que me correspondía de la limpieza de la casa.
Por la tarde, después del mercado, salí con el driver, hacía Mzuzu. Para llegar a revisar Internet... y ni aún así!, no había en Internet, increíble, dos semanas sin Internet en Karonga... y ahora esto. Bueno, paz y armonía, me fui a la Generalate, y allí estaba Sister Mwasa y el resto de las Sisters, con ellas, en la mesa, cenando, el mundo cambia, es mas tranquilo, es cómo volver a estar con nuestras abuelas, nos preguntan con calma, y en calma respondemos.

El jueves, me levanté, fui a Misa y desayuné con las Sisters, tenían las motos, sólo teníamos que hacer el seguro, así que mientras esperaba a mi Sister con su cheque, me metí en Internet, e hice mucho de lo que tenía pendiente. La Sister no dio señales de vida, así que debía solucionarme las cosas sólo, llamé a Devline, y me prestó el dinero, me quedé con el driver, mientras Devline seguía el camino con Carlos, Angela y María. Gracias a Dios, Juan Carlos se había quedado a terminar unas cosas en Atupele, así que podrían estar con él.
Corriendo, hicimos el seguro y lo llevamos a la sucursal de las motos, nos dijeron que en dos horas lo tendrían todo, fuimos a comer y a comprar, y volvimos, en una hora, nos habían explicado todo, y nos habían regalado un casco.... pero con tanto lío me olvidé de Sister Angela... que se quedó por mi culpa en Mzuzu.
Llegamos bastante tarde, pero se habían apañado bien, Juan Carlos, finalmente se quedaba a dormir, así que nuevo record en la casa de Atupele, cinco personas.

El viernes, fuimos al morning meeting, y presenté a los alendos, luego estuvimos hablando un montón de Atupele, de los planes, muy distintos, pero pudimos acoplarnos todos bien. Después les invité a Misa y se apuntaron, era una Misa especial, tras dos semanas de convivencias en la Parroquia, se habían organizado los grupos para las Catequesis, y era la clausura, muchos cantos, muchas emociones que pude ver transmitidas en sus caras... Les preparé unas judías con el chorizo que me habían traído de chuparse los dedos.

El sábado, nos levantamos, fui con Carlos al morning meeting, y después de las tortitas, salimos hacía Karonga, allí cogimos un autobús que nos llevó a un tercer viaje a Livinstonia. Los recuerdos, se me amontonaban por los dos anteriores viajes que habían sido tan especiales, el primero en el que se “formó” un grupo de amigos, el de voluntarios de Africa Directo 2008 y el 2º con Inma.
Carlos y yo, subimos andando, al Lodge, y María y Angela en coche, nos encontramos un par de escorpiones bastante grandes por el camino.
Al llegar, nos pusimos a cenar, y luego con las cervecitas, nos echamos unas risas jugando al mus, también lo necesitaba, hacía tiempo que no me reía en este plan...

El domingo, nos tomamos un buen desayuno y nos encaminamos a las cataratas, que les encantaron y después subimos hasta Livinstonia, fue un camino muy bonito, estuvimos charlando de muchas cosas. Resulta que tengo muchos conocidos en común con las chicas y Carlos, es un enamorado de Atupele, ¿Qué mas podía pedir?
Llegamos, duchita ¡de agua caliente! Y después cena, nos fuimos a la habitación de ellas, esta noche, el vino nos llevó a caminos mas polémicos, y estuvimos discutiendo y profundizando.