martes 9 de septiembre de 2008

RESPONSABILIDAD (semana del 11 al 17 de Agosto)


Recuerdo, (parece que fue hace muchísimo tiempo, y a la vez, parece que nada ha ocurrido desde entonces) que resonaba en mí esta palabra al principio de este, mi viaje.

No sabía, entonces, lo que iba a representar para mi esta palabra, y esta semana, en la que me he enterado, que esas ausencias de las últimas tres semanas de la Sister, se debían, en parte, a una operación quirúrgica, que la mantendrá en reposo y fuera del proyecto otras tres semanas, he asumido esa palabra con plenitud.
Con la serenidad del pescador que conoce su mar, las nubes que le acechan ante una posible tormenta y lo que es mas importante, que conoce bien su barca y sabe medir sus fuerzas, me enfrento a esta pequeña etapa, de responsabilidad, todas las decisiones importantes del Hospital, pasarán por mis manos, y deberé saber cuáles deben de pararse, suspenderse para esperar a la Sister, o seguir adelante, y a la vez, explicar, explicar cada una de las cosas que haga, para que los que quedan, sepan reaccionar, si se da en el futuro una situación similar.

El lunes, pues, me eché la manta a la cabeza y me volví desde Alinafe hasta Atupele, 15 horas, 6 trasbordos, comiendo y bebiendo lo que ofrecían los vendedores ambulantes, muchos, muchos Rosarios y un libro “Siddarta” que disfruté, saboreando su profundidad, en la que el autor con sencillez y brevedad, explica las diferentes etapas de la vida en la que un hombre de búsqueda interior se puede encontrar.

El martes, tuvimos entrevistas de trabajo (por eso la urgencia de venir), sin la Sister, fue todo muy diferente... pero creo que pudimos acertar con la selección de 5 auxiliares sanitarios, dos limpiadores y un jardinero que se incorporarán en Septiembre a la plantilla de Atupele, ¡de un plumazo, hemos ampliado casi un 20% nuestra capacidad!, ahora, a buscar las enfermeras que se podrán incorporar en cuanto tengamos las nuevas casas que vamos a construir.

El miércoles, el contable, quería despedir al auxiliar médico, no estaba colegiado, y llevábamos tres meses exigiéndole que lo hiciese. Podemos tener problemas legales serios. Esto es un Hospital, y aunque las denuncias por negligencias médicas no están a la orden del día cómo en España, los familiares de un muerto, podrían ponernos en aprietos. Finalmente, redactamos una carta, en la que se le indicaba que, a partir de esa fecha, no podía ejercer en Atupele hasta que no enseñaba su certificado cómo colegiado, y que si esto no lo hacía antes del 1 de Septiembre, dejaría de formar parte de la plantilla de Atupele. Al día siguiente, vino pidiéndonos dinero, le tuvimos que decir que no, pero el viernes, el clinical office, (su jefe, en el que confiamos plenamente) nos dijo que él respondía económicamente de él en caso de que no pagase. Así que al final... le adelantamos el dinero y seguirá trabajando en Atupele.

El jueves, algo mas agradable, vino el pintor, que ha pintado pediatría con dibujos coloridos, de animales, un payaso... y yo me dediqué ¡por fin! A redactar el informe del mes de Julio.

El viernes, con la inercia... cogí carrerilla y me puse al día con el resto de correos, incluso me dio tiempo a pasarme por el entrenamiento del equipo de fútbol.

El sábado, me dio tiempo a ordenar la casa, ponerme al día con mis lecciones de inglés... con todo!

El Domingo, fui al servicio, y por la tarde teníamos el primer partido del equipo Atupele, contra un rival serio, Kafulu (una de las comunidades a las que vamos a hacer clínicas móviles) el partido se había convocado a las 14:00, y habíamos quedado a las 13:30, para ir todos juntos, comí prontito... a las 16:30 empezaba el partido, y mientras yo me había decantado con jugar con los niños... “Había una vez, un barquito chiquitito...”.