Esta vez fue con Goiko con quién vine a Nkata Bay, esta vez si que conocí otro Lodge, el Mayoka.
Tras una temporada con el “corazón inquieto” por la inseguridad del futuro, vuelvo al Lago, el lugar que para mí representa reposo, pensar...
Mis estancias en Nkata Bay, han coincidido con cumbres en el camino, cambio de etapas, y antes de emprender un nuevo camino, es siempre bueno, pararse y echar la vista atrás, para disfrutar del camino recorrido, y girarse así con las fuerzas renovadas hacía los nuevos retos.
Mirando hacía ambos lados, me avergüenzo de este “corazón inquieto” que con tanto miedo se enfrenta a los nuevos retos.
Hace poco, Dios me pidió un año, una pequeña aventura en África, y me ha dado a cambio un año de felicidad, y muchas mas cosas, todo lo que he aprendido, todo lo que he recibido. Atupele, ha sido sin duda para mí también “un regalo de Dios”.
Siempre he tenido la seguridad de que las cosas iban a salir bien, se han alcanzado todos los objetivos, ¿porqué?, ¿por mis capacidades?, ¿por mis esfuerzos?. No, estos son pequeños, demasiado pequeños. Dios tenía en sus planes que Atupele naciese y creciese, fuerte y robusto. A mí, me ha querido regalar, el ser la persona que mas de cerca ha podido disfrutar de todos estos éxitos, escritos previamente.
Es increíble, cómo Dios nos devuelve no por dos, sino por 70 veces 7 aquello que hemos ofrecido.
Ahora, hablo el lenguaje de estas gentes, me siento cómo uno de ellos, porque, me he descubierto feliz con las pequeñas cosas que el día nos va regalando.
Entonces, Pablo, ¿Qué es lo que te inquieta el corazón?.
El secreto de la felicidad, es estar cerca de Dios, en Atupele y he sido feliz, y ahora, al alejarme del Hospital, me da miedo perder esa felicidad. Sin embargo, la fe está precisamente, en descubrir, que esa felicidad, que Dios nos proporciona al estar con Él, está dentro de nosotros. No debería inquietarme, ni si quiera al pensar dónde estará “mi próxima felicidad”, simplemente, “me será dada”.
Cuándo escuchamos esa voz interior, a través de la cuál Dios nos habla, cuándo damos un sí firme a sus proposiciones, Él nos asegura nuestra felicidad.
Ojala, la Guía, la Virgen María, me ayude a mantener firme la vista en el camino, y no permita que los ruidos, que seguro, querrán meterse en mi cabeza, me impidan escuchar aquello que a lo largo de mi vida, el corazón, me quiera dictar.
1 comentarios:
amén...qué gran verdad...
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