Una semana increíblemente corta, un regreso inesperado. Había pensado muchas veces en él, pero muy poco tiempo.
Con lo aprendido en Malawi, las cosas fueron diferentes, me dejé guiar por el “pachoco, pachoco”, una semana perdida para el Pablo viejo, pero ganada para el Pablo nuevo.
El lunes, fue el viaje, a penas sin pensar. Las esperas se hicieron cortas, gracias a dos voluntarios con los que coincidí, uno volvía a Irlanda, la otra a Londres, vi un par de películas en el avión y leí.
El martes, me dieron la alegría de que podía coger desde Londres un vuelo que salía tres horas antes. Mis padres estaban esperando en el aeropuerto. Recuerdo el abrazo de mi madre, aquel que le debía desde hace tantos años, de la madre “que nunca se cansa de esperar”, de esa espera que nunca agradecemos, aunque sí que la sintamos. Mi padre, mi hermano, (que pudo venir gracias a estas tres horas que vine antes) estaban iguales. Me disfrazaron de españolito nada mas coger las maletas, y vino Inma, a sorprenderme, estaba muy guapa.
Mi primera impresión, no lo fue, estaba en casa, en mi mundo, con mi familia ¿porqué iba a sorprenderme?
Comí, y pese a las protestas, a las pocas horas estaba en casa de José María, nos íbamos a despedir de Devline, que tras un mes volvía a Malawi, estuve con Inma, los tres médicos (Elena, Alex, y Ana) con Helea, con Pati, con muchas de las personas que compartieron en Malawi aquello que tanto llenó mi corazón, así fue fácil, mas fácil.
El miércoles, me levanté casi a la hora malawiana y por supuesto les hice tortitas a mis padres, era mi casa ¿Por qué no seguir haciendo lo que a otros les había gustado?
Estuve charlando con ellos toda la mañana. Por la tarde fui al oftalmólogo y también pese a las protestas, Jorge García, me secuestró para hacerme una entrevista en Radio María. Luego fui a casa de Inma, conocí a sus hermanos.
El jueves, si que sí, fue el día dedicado a mis padres. Mi madre estaba un poco mareada, así que nos quedamos por casa, les preparé tortilla de berenjenas… jugué al ajedrez con mi padre y en internet, empecé a ver… el mundo exterior, me llamaron los primeros amigos (Edu y Miguel)
El viernes, fui a medicina tropical, con mi padre, a hacerme las primeras pruebas de mi vuelta, también nos acompañó Inma.
Era el cumpleaños de mi padre, y por la tarde vino la familia, algunos de ellos, y bueno… las sobrinas, conocí a mi sobrina pequeña, que ya tiene 6 meses, y ví a mi ahijada Reyecitas, con la que estuve “jugando a ayudar” hacíamos de camareros…
Por la noche Inma y yo fuimos a la Adoración de la Francisco Vitoria, Dios estaba, tan cerca… y tan lejos…
El sábado, fui al festival de Navidad de mi sobrinilla en el cole, que hacía de ángel. Me encontré con Carlos Álvarez (ex-director de FREMAP) que lleva ahora la Asociación de fundaciones.
Por la tarde, fui de sorpresa a ver mi equipo de fútbol, me recibieron por la puerta grande… ganamos a un rival clásico, 8-3, fue una pasada, todos me iban saludando con un abrazo.
Luego fui a casa de Inma, nos hicimos los remolones para ir a ver el Barca-Madrid, con mis dos de mis mejores amigos… pero luego, me sentí superagusto con ellos y sus respectivas.
El domingo, me dediqué a ordenar la habitación, ir a Misa, y tomarme de nuevo un día tranquilo.
Y así fue mi reincorporación a mi vida ordinaria. En la semana siguiente, tocaría volver al oftalmólogo y la operación, mis apariciones por FREMAP, también por África Directo y por supuesto mi grupo católico… p
oco a poco el mundo te va engullendo, pero el corazón ha cambiado, la T.V. , si la veo, la veo de otra manera, la gente, a la que si cabe, la tengo aún más cariño.
Me decía un amigo, que tengo que cerrar de alguna manera el blog, la verdad, me da mucha penita, no creo que sea por miedo a cerrar la etapa, que ya está cerrada, sino porque realmente, creo que este blog, nunca debería cerrarse, o más bien, lo que representa.
Todas los correos que he recibido, todas las frases que he escrito, todas las fotos publicadas, eso, nunca debe de perderse, igual que lo que haya podido aportar a otras personas que hayan querido entrar a visitarlo. No quiero decir números, pero he descubierto que han sido miles, desde docenas de países.
No sé poner un broche a todo esto. Creo que el broche, sois vosotros, aquellos que de alguna manera u otra me habéis acompañado, y desde luego, no lo dudo, lo seguiréis haciendo.
Luchando porque el mundo sea un poquito mejor, aunque algunos piensen que todo esto es sólo una locura.
A todos, muchas gracias.
Con lo aprendido en Malawi, las cosas fueron diferentes, me dejé guiar por el “pachoco, pachoco”, una semana perdida para el Pablo viejo, pero ganada para el Pablo nuevo.
El lunes, fue el viaje, a penas sin pensar. Las esperas se hicieron cortas, gracias a dos voluntarios con los que coincidí, uno volvía a Irlanda, la otra a Londres, vi un par de películas en el avión y leí.
El martes, me dieron la alegría de que podía coger desde Londres un vuelo que salía tres horas antes. Mis padres estaban esperando en el aeropuerto. Recuerdo el abrazo de mi madre, aquel que le debía desde hace tantos años, de la madre “que nunca se cansa de esperar”, de esa espera que nunca agradecemos, aunque sí que la sintamos. Mi padre, mi hermano, (que pudo venir gracias a estas tres horas que vine antes) estaban iguales. Me disfrazaron de españolito nada mas coger las maletas, y vino Inma, a sorprenderme, estaba muy guapa.

Mi primera impresión, no lo fue, estaba en casa, en mi mundo, con mi familia ¿porqué iba a sorprenderme?
Comí, y pese a las protestas, a las pocas horas estaba en casa de José María, nos íbamos a despedir de Devline, que tras un mes volvía a Malawi, estuve con Inma, los tres médicos (Elena, Alex, y Ana) con Helea, con Pati, con muchas de las personas que compartieron en Malawi aquello que tanto llenó mi corazón, así fue fácil, mas fácil.
El miércoles, me levanté casi a la hora malawiana y por supuesto les hice tortitas a mis padres, era mi casa ¿Por qué no seguir haciendo lo que a otros les había gustado?
Estuve charlando con ellos toda la mañana. Por la tarde fui al oftalmólogo y también pese a las protestas, Jorge García, me secuestró para hacerme una entrevista en Radio María. Luego fui a casa de Inma, conocí a sus hermanos.
El jueves, si que sí, fue el día dedicado a mis padres. Mi madre estaba un poco mareada, así que nos quedamos por casa, les preparé tortilla de berenjenas… jugué al ajedrez con mi padre y en internet, empecé a ver… el mundo exterior, me llamaron los primeros amigos (Edu y Miguel)
El viernes, fui a medicina tropical, con mi padre, a hacerme las primeras pruebas de mi vuelta, también nos acompañó Inma.
Era el cumpleaños de mi padre, y por la tarde vino la familia, algunos de ellos, y bueno… las sobrinas, conocí a mi sobrina pequeña, que ya tiene 6 meses, y ví a mi ahijada Reyecitas, con la que estuve “jugando a ayudar” hacíamos de camareros…
Por la noche Inma y yo fuimos a la Adoración de la Francisco Vitoria, Dios estaba, tan cerca… y tan lejos…
El sábado, fui al festival de Navidad de mi sobrinilla en el cole, que hacía de ángel. Me encontré con Carlos Álvarez (ex-director de FREMAP) que lleva ahora la Asociación de fundaciones.
Por la tarde, fui de sorpresa a ver mi equipo de fútbol, me recibieron por la puerta grande… ganamos a un rival clásico, 8-3, fue una pasada, todos me iban saludando con un abrazo.
Luego fui a casa de Inma, nos hicimos los remolones para ir a ver el Barca-Madrid, con mis dos de mis mejores amigos… pero luego, me sentí superagusto con ellos y sus respectivas.
El domingo, me dediqué a ordenar la habitación, ir a Misa, y tomarme de nuevo un día tranquilo.
Y así fue mi reincorporación a mi vida ordinaria. En la semana siguiente, tocaría volver al oftalmólogo y la operación, mis apariciones por FREMAP, también por África Directo y por supuesto mi grupo católico… p
oco a poco el mundo te va engullendo, pero el corazón ha cambiado, la T.V. , si la veo, la veo de otra manera, la gente, a la que si cabe, la tengo aún más cariño.Me decía un amigo, que tengo que cerrar de alguna manera el blog, la verdad, me da mucha penita, no creo que sea por miedo a cerrar la etapa, que ya está cerrada, sino porque realmente, creo que este blog, nunca debería cerrarse, o más bien, lo que representa.
Todas los correos que he recibido, todas las frases que he escrito, todas las fotos publicadas, eso, nunca debe de perderse, igual que lo que haya podido aportar a otras personas que hayan querido entrar a visitarlo. No quiero decir números, pero he descubierto que han sido miles, desde docenas de países.
No sé poner un broche a todo esto. Creo que el broche, sois vosotros, aquellos que de alguna manera u otra me habéis acompañado, y desde luego, no lo dudo, lo seguiréis haciendo.
Luchando porque el mundo sea un poquito mejor, aunque algunos piensen que todo esto es sólo una locura.
A todos, muchas gracias.
1 comentarios:
Bueno, como broche no está mal, jejejeje...
Gracias a tí, Pablo, por abrirnos esta ventana a Malawi durante este año, por permitir unirnos a tí desde la distancia, mirando a la gente de allí, a tu trabajo, a tus cosas...y, a veces, también a tu alma, jejejejeje.e...
Ahora tienes mucho que afrontar por aquí, como tú mismo pusiste en algún post, así que, aunque no lo parezca, ¡ánimo con la vuelta!
Un abrazo, nos vemos...
Juan-Luis
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