lunes 25 de febrero de 2008

La fauna interior


Para aquellos que teman que puedo sentirme en algún momento sólo, que lo descarten absolutamente, tengo en casa cantidad de compañeros que voy a pasar a presentar.

Los tengo repartidos en tres grupos: los amigos, los aliados y los enemigos.

Los enemigos son muchos y variados. A pesar de barrer todos los días la casa, fregar a conciencia una vez por semana y dar un repaso general cada mes, tengo algunos okupas que por mas que les explica que no son bienvenidos, insisten en compartir conmigo el hogar en el que ahora habito.

Los peores, por supuesto son los mosquitos. Contra ellos me protejo con la mosquitera, el spray, el repelente, cerrando siempre la puerta… y haciendo inaccesible para ellos la casa. Aún así son testarudos.

Con ellos también están las cucarachas, que además de grandes, son de esas rojas, tan bonitas, pero…!lejos!. De esas “barro” una cada día.

Luego están los murciélagos. Esos, no han conseguido pasar, pero viven en el techo, y son los vecinos ruidosos, y se montan sus juergas por la noche, la música la ponen los grillos, que es imposible convencerles que bajen el volumen.

Pero sin duda la fuente de inspiración para escribir esto y el mas espectacular de todos, fue el escorpión que me encontré esta mañana. Primero le expliqué que esa era mi ducha, y que si quería una, tendría que buscársela en otro sitio, que yo soy muy pudoroso y no quiero duchas compartidas. Me miró con cara de mala leche, y decidí pisarle. Y va, y ¡no se muere! Pues nada, tras obligarle a una “relación” muy cercana y con derecho a roce con la suela de mi zapato, conseguí que pasase a mejor vida.

Luego están los aliados, por ejemplo, las arañas, una pequeñas y muy rápidas, a las que dejo campar por mi casa con la única condición que se coman al menos 3 mosquitos al día. Y las peludas, con las que tengo el mismo trato. De momento dos de ellas tuvieron que ser “expulsadas” por insistir en querer merodear por mi lavabo, justo en el momento de hacer mis necesidades…

También están las hormigas, que son muy trabajadoras, y recogen las migajas que voy dejando olvidadas por el suelo. Pero no me fío de ellas ni un pelo. El otro día las pillé intentando entrar en mi caja de galletas aún sin estrenar, ¡si es que son de un impaciente!

Por último mis queridos amigos, están las salamandras, que se comen los mosquitos, no hacen ruido, no pican, y al ver la luz se deslumbra. Son muy simpáticas.

Y mis queridas y preciosas ranitas, son pequeñitas, pero tremendamente eficaces con los mosquitos. Ah!... estoy enamorado, aún sólo he visto a dos, y además se fueron pronto, son cómo mis novias… las prometí el oro y el moro. A la última hasta la acerque un par de hormigas, pero nada, de momento, me han abandonado. A la próxima que vea, la prometeré el beso… y ni siquiera necesito que sea mi princesa ¡sólo que se cómo los mosquitos!

Tras la tempestad, siempre viene la calma


La reincorporación a la oficina, tras cuatro días, es curioso, pero aquí no se acumula el trabajo, no hay llamadas, ni correos… nada parece urgente.

Tuvimos una especie de auditoría cuatrimestral, que las propias Rosarians Sisters se hacen en sus proyectos. Pasa una Sister, con una secretaria, y van revisando el estado del Hospital y sugieren mejoras. Está bien.

También se convocó la reunión mensual del personal del Hospital, en Chitumbuca, así que no me enteré de mucho, pero sí hubo muchas aportaciones. Se votaron cosas cómo quitar media hora a la comida para salir media hora antes…o dar mas dinero para la Acción Social.

Empezamos (la sister y yo) a hablar de hacer un plan estratégico 2008-2009, lo cuál es difícil de realizar aquí, pero es muy bueno para que empecemos a ver hacia dónde queremos llegar.

Hice limpieza general de la casa, me ayudó uno de los staff con los que mas confianza tengo.

Le dí fuerte al inglés que va evolucionando positivamente, y eso me permite comunicarme con la gente, y empecé con el Chitumbuca, el idioma local.

El fin de semana en general, fue de descanso total, tranquilo, de asentamiento, leyendo, paseando, jugando con los niños.

Hubo luna llena. Cuando la hay, la noche se ilumina, el patio no necesita velas, y es tal la luz que en el cielo a penas se divisan las estrellas.

Las Gentes: “La Misión"

Voy a abrir un nuevo baúl de recuerdos futuros. No sólo hablaré del día a día. No sólo profundizaré sobre un pensamiento concreto. A partir de ahora, también hablaré de lo que estoy viviendo a través de la gente con la que estoy conviviendo. Haré fotos de las caras a las que saludo todos los días, con las que trabajo en un objetivo común: Atupele.

A modo de introducción diré qué es actualmente Atupele, que personas lo formamos.

Antes de nada, es importante recalcar que se trata de una Misión. Lo que “externamente” significa es que los terrenos fueros donados por la Diócesis de Mzuzu, a través de una de sus Parroquias, y por tanto tengo relación directa con el Párroco y contacto con el Obispo. Es importante también, por que representa que la llamada contraparte, es decir quién debe de gestionar aquí, los fondos obtenidos en España, son unas monjitas pertenecientes a una congregación Católica, las Rosarians Sisters. Por último, tenemos cómo una de nuestras prioridades integrarnos en la CHAM, una organización Cristiana, que nos pagará los salarios de los empleados.

Actualmente, en Atupele, convivimos 42 personas. Y digo bien convivimos, porque, dado que la mayor parte de la gente en Malawi, que consigue estudiar lo hace para salir de sus “chozas”, uno de las cosas que facilitamos al personal sanitario, es una casa.

La casa mas grande es el Convento, en el que viven 5 monjas. El próximo día hablaré de mis entrañables monjitas. Luego, tenemos construidas 6 casas grandes. En ellas viven el contable, un asistente de médico, (también lo explicaré) un jefe sanitario, dos enfermeras y yo.

Aquí la gente al trasladarse, se trae a toda su familia. Así por ejemplo el contable, vive con dos sobrinas, la hermana de su mujer, su mujer (a la que también contratamos de limpiadora para el Hospital) y su hijo. Es muy divertido, porque somos todo gente muy joven y aquí tener muchos niños es muy común. Así que tardo en recorrer la distancia de 150 metros que hay de mi casa a la oficina entre 2 minutos y una hora, dependiendo si los niños están en el colegio, o estén revolucionados y con ganas de jugar.

Por supuesto a la familia hay que añadirle las gallinas y el gallo que me despierta justo al salir el sol. En fin, lo propio de un Hospital Rural.

El más privilegiado es el hombre blanco, que vive con una inmensa casa de 4 habitaciones para él sólo, con su saloncito, su cocina, su ducha, su cuarto de baño y su despensa y por supuesto un enorme patio. Ahora mismo, al escribir también lo disfruto por que esta “techado” con una enorme mosquitera metálica que me permite ver las estrellas, las tormentas… sin mucho miedo a la malaria.

También tenemos 4 casas mas pequeñas “pareadas” para enfermeras… y gente que viene de paso, o sin su familia. El resto del personal, debe vivir eso si, con las comunidades.

Hablo de un Hospital Rural, por que generalmente los Hospitales son “urbanos”. A ellos, la gente sin recursos y enferma les es casi imposible llegar, por eso montamos este tipo de Hospitales, mas cerca de dónde vive la gente, que es en el campo. Eso sí, tiene la “pega” que, el enfermo al que atendemos, le tenemos que cobrar sus medicamentos (o al menos parte de ellos). Lo cuál, a parte de la competencia de los “curanderos”, hacen que debamos tener unos medios adecuados para que la gente “se anime a venir” a nuestro Hospital, por lo equivalente a un euro aproximadamente (teniendo en cuenta los sueldos de aquí, y que el tiempo para ellos no es tan importante, echa para atrás a mucha gente).


Mi labor aquí es triple:
  • por un lado la colaboración directa con el Hospital, sobre todo en dirección administrativa, cómo Logista, compras, RRHH... en fin somos poquitos, de momento.
  • Por otro lado, la relación directa con la contraparte. Muchas veces me ven como el “productor” (el de la pasta). Debo tratar de quitarles esa careta, y que vean en mí alguien que viene a ayudarles, pero también a transmitirles lo que se puede y lo que no se puede hacer de acuerdo a unos presupuestos y con unos objetivos establecidos.
  • Por último y no menos importante, reportar a España, a la ONG, y a los donantes, de cómo está evolucionando el proyecto.
Añadiría una tarea mas, que en realidad es la que mas tiempo me ocupa, que son las tareas domésticas, barrer, fregar, lavar la ropa, cocinar… sin electricidad, todo debe de ser “manual” la comida comprarla al día, también en todo esto estoy aprendiendo un montón.

Actualmente tenemos varios objetivos concretos:
  • El primero conseguir que llegue la electricidad.
  • Conseguido este, a parte de que la dotación del equipamiento será mas fácil, otro de los objetivos, que es la captación de personal especializado, será mas viable. Debemos de conseguir que venga un médico, un técnico de laboratorio (o dos), mas enfermeras, mas asistentes de médicos.
  • Otro objetivo es empezar las clínicas médicas, que es conseguir los medios suficientes, para que la organización sanitaria estatal nos de un “territorio” (cómo dirían en mi trabajo en España), y comenzar en el a hacer visitas a domicilio, para curar enfermos, analizar necesidades, etc. Cosas, que en realidad, nadie esta haciendo actualmente.
  • Por último, construir mas edificios. Hemos comenzado a construir una granja, para el proyecto comience a ser sostenible por sí mismo, un corredor techado para conectar los diferentes edificios, y en breve mas casas para los futuros empleados.
Creo que era necesaria esta introducción para empezarse a meter en el mundo de cada uno de ellos.

Viajes hacia destinos impredecibles

El lunes tenía que ir a Mzuzu a recoger a una enfermera que ha decidido utilizar sus vacaciones en trabajar en nuestro Hospital.
Sorprende ver que aquí también hay voluntariado, ONG's y gente dispuesta a ayudar a su gente. Allá donde vayamos encontraremos gente necesitada y gente dispuesta a ayudar.

Decidí salir el mismo domingo, para aprovechar la mañana del lunes y hacer cosas en la ciudad. Así que después de comer iniciamos el viaje. Dormí en la Casa Madre de las Rosarians Sisters. Las llamé sólo un par de horas antes de llegar, y por supuesto no me preguntaron ni el porque, ni cuanto tiempo, nada, simplemente me prepararon una tortilla de patata.

Después de la Misa en la Catedral, fuí a enmarcar una imagen de la Virgen de Guadalupe que había regalado a las monjitas de Atupele para que la pusieran en la Capilla. Quedó preciosa. Cada vez que entro en la Capilla me recuerda a mis tiempos de Juventud Misionera, cuando regalamos una imagen perecida (mucho mas grande) a la Parroquia de Zumárraga e hice honor así al recién fallecido P. Marciel Marciel L.C. que seguro que desde el cielo también se acuerda del pedacito del Movimiento que ahora se encuentra en Malawi.

Fuí a varias cosillas mas en el banco, comprar unas sillas, pedir en la imprenta nuevos impresos… hasta que ya recogimos a la enfermera, y volvimos.

El martes vino el jefe de la zona norte de la constructora con la que trabajamos. Vamos a poner en marcha una granja y de momento se está preparando el terreno para la construcción. Estuvimos viendo también dónde solar el terreno. Aquí los hospitales son edificios separados, y ahora mismo para llevar a los pacientes de un edificio a otro, tiene que ser a pulso, no valen las sillas de ruedas ni las camillas por el barro. Seguimos de enhorabuena, porque conseguimos que un nuevo asistente de médico se uniese a nuestro grupo de trabajo del Hospital.

El miércoles se supone que salíamos para Lilongwe, pero mi Sister lo pospuso un día. Estuvimos en Karonga, encargando unos armarios nuevos. En general fue un día tranquilo… todo tuvo su razón de ser aunque no lo entendiese ese mismo día.

El Jueves nos llamó, estando de camino, el asistente de médico que tiene SIDA. Que sí le podíamos adelantar el sueldo. Si llegamos a salir el miércoles, no hubiésemos podido pasar por el Hospital dónde se encuentra, darle el cheque y así poder seguir con su tratamiento. Esa noche dormimos en otro de los proyectos que tienen las Rosarians Sisters. Bueno, no exactamente, yo dormí en la casa de unos marianistas que tienen muy cerquita.


El viernes llegamos prontito a Lilongwe. Nos pusimos a vender medicinas a punto de caducar. Nos liamos entre unas cosas y otras y rápido se nos hizo la hora de comer. Sólo pudimos comprar el material para el laboratorio.

Ocurrió que murió un hermano de mi Sister, que es a su vez, prima del responsable de África Directo en Malawi, que también bajó a Lilongwe a ayudarnos, así que tuvieron que salir los dos corriendo para llegar al entierro. Los que quedamos hicimos lo que pudimos, pero aquí las tiendas, cierran a las 17:00, y enseguida tuvimos que dejarlo estar. Eso sí, me dio tiempo para ver casi todo lo de Internet. Incluso, ¡vi a mis padres a través de la webcam!.

Por la noche, ¡por fin! nos encontramos los tres voluntarios de África Directo que estamos ahora en Malawi. Javier que estará en Ntendere, un pequeño proyecto que se lleva desde la sede de Sevilla, pero que parece que ya está dispuesto a dar el salto y crecer, empezando los proyectos paralelos (agricultura…) y Goico, que estará en Alinafe. Somos un equipo muy diferente al del año pasado, la gente es diferente, incluso entre nosotros mismos lo somos, nuestras intenciones, nuestro trabajo aquí, las motivaciones… todo. Sin embargo son muchas las cosas que nos unen, por alguna fuerte razón, hemos dejado todo y coincidimos en el mismo país, trabajando con una misma filosofía y eso hace que al vernos, sintamos cómo si estuviésemos con el amigo de toda la vida.

Después de una cervecita, nos invitaron a cenar en su casa las de Acción contra el Hambre, una lasaña riquísima. Se puede decir que hay tres tipos de voluntarios aquí:
  • los llamados desplazados que son profesionales que están en una ONG y son destinados a un proyecto, a trabajar en terreno, y viven siempre en la ciudad, en una buena casa. Se pueden permitir, tener cocinero, conductor y limpiador propio, porque cobran los sueldos de allí, incluso incrementados con dietas.
  • luego estamos nosotros, que algunos, cobramos una especie de beca (similar al sueldo medio de aquí) y otros ni eso, con los ahorros, vivimos.
  • por último están los que viven en las comunidades, con la gente de aquí, y cómo la gente de aquí.
Hay discusiones sobre qué es lo ideal. Lo primero implica una profesionalidad necesaria para manejar los fondos enviados por las grandes ONG's para los proyectos. Lo último implica una vivencia casi heroica. Con esto quiero decir que todas ellas me parecen bien. Sin embargo lo que este año he querido vivir, es lo que estoy disfrutando. El trabajo en terreno no te permite acercarte a la gente de aquí, pasarte dos horas cómo me pasé en el viaje de regreso, con 4 jóvenes de aquí, una limpiadora del Hospital, que habla ingles, casi tan mal cómo yo, un asistente del laboratorio, una enfermera y su hermana, intentándonos entender, enseñándome algo del idioma local, yo enseñándolos español, y riéndonos de las cosas que nos habían ocurrido en el viaje.

Pero tampoco necesitaba el otro extremo. No es necesario, arriesgarme a beber agua sin potabilizar, ya que mi estómago no aguanta lo mismo que el de la gente de aquí. No es necesario dormir sin mosquitera, porque aquí vengo a aportar mi granito para conseguir que todos ellos sufran lo menos posible con la malaria.

Pues bien, estas dos chicas son del primer grupo. Después fuimos a tomar una copilla, son muy majas y siempre se agradece estar unas horas hablando tu idioma.

El sábado traté de correr cómo se corre en España. Aprovechar 20 minutos cómo si con ellos fuésemos a solucionar grandes cosas. Los que me conocen saben que soy capaz de meter prisa y poner nervioso a los mas tranquilos. Y así, con todo, no conseguimos resolver, muchas de las cosas. Se nos hizo la hora de comer. De camino, nos pilló una tormenta, de noche y con niebla, tuvimos que parar a dormir en Mzuzu.

El Domingo, nos pidieron que esperásemos a una enfermera que salía 15 horas de una reunión.

Por fin, volvimos de una semana dura, en las que las cosas no salieron bien, o mas bien, según lo previsto. Me doy cuenta que aquí, no manda el dinero, ni las prisas, ni la previsión humana, aquí Dios hace y deshace. Tengo la agenda que me regaló mi primo llena de tachones de cosas que habrá que ir haciendo mas adelante.

Delante de mí, el sol se pone, entre unas preciosas nubes que se elevan hacia el infinito, mostrando un maravilloso paisaje, propio del mejor de los artistas. El cielo rojizo, pasó a naranja y después a rosa, y por un momento, me olvidé de todo. Disfruté del momento presente, sin pensar en el pasado ni preocuparme por el futuro, simplemente siendo un espectador de lo que ocurre a mi alrededor.

viernes 8 de febrero de 2008

En la oficina

El lunes, fue el pago de los salarios. Traté de mostrarme lo más cercano posible. Desde luego, es una buena forma de irme aprendiendo los nombres de todos y que ellos me vayan conociendo.

Se hace como se hacía antes de existir las transferencias. El contable y yo nos ponemos a contar las nóminas de cada uno (que las redactamos a mano) y las vamos metiendo en sobres. Luego van pasando uno a uno por caja, y cuentan su dinero.

Un detalle muy bonito: es tradición aquí que parte del sueldo se de voluntariamente nada mas recibirlo para que una comisión elegida entre los propios empleados del Hospital, utilice este dinero en la causa social que estimen mas necesaria cada mes.

Así, el mes pasado pagaron la fiesta de despedida de Fernando y este mes ayudarán a Mr Kaira (el asistente que tiene SIDA).

Los sueldos aquí oscilan entre las 8 mil y 40 mil kwachas al mes (entre 40 y 200 euros). Con ellos la gente de sueldo bajo pueden comprar su comida, la que encontramos en los mercados tradicionales, en cada época los frutos y verduras correspondientes. Con ellos hacen su enzima (una especie de puré de maíz insípido) que lo comen como nosotros nuestro pan. Si hay dinero, van a moler los granos al molino, sino, se pueden ver en las casas cómo las mujeres lo muelen con los largos y pesados palos de madera.

Los de sueldos más altos, pueden permitirse comprarse también algo de ropa, (aquí la ropa es de segunda mano, me imagino que toda la ropa que se ve en el mercado, es aquella que nosotros desechamos y regalamos allí). Pueden comprarse un móvil (o conseguirlo) y de vez en cuando recargarlo, los más ricos tienen un transistor…

La gente aquí, se dedica principalmente a la agricultura. El problema es que sólo lo hacen de subsistencia. Si les gustan los tomates, pues plantan tomates. Que les sobran unos pocos, los venden en el mercado y con el dinero, compran azúcar o jabón, o simplemente los cambian por plátanos, o por mangos. Digo que es el problema, por que si por algún motivo se les echa a perder la cosecha, (sequía, enfermedad… etc) llega la hambruna, esa familia no come, y cuando no comen, mueren de hambre.

Y aquí es cuándo entramos los occidentales… y les decimos ¿porqué no cultiváis grandes plantaciones? Y les dimos maíz para plantar, cambiándoles sus hábitos alimenticios, y les dimos fertilizante, y les hicimos dependientes del suministro…

Los mas privilegiados, pueden tener también algo de ganado, gallinas, incluso algunos vacas, que también pueden ser utilizadas con el yugo para arar….

El martes llegó una nueva sister, que se encargará de la farmacia, es mayor, pequeñita, se llama Trinidad, cómo mi madre, y tiene pinta de ser buena, muy buena persona.

Fuimos a la frontera con Tanzania. Llevamos tres semanas en las que el suministro de diesel y sobre todo de parafina está casi imposible. Así que vamos a la frontera (cruzarla me costaría 50 dólares) y pagamos a unos chavalillos para que nos cambien el dinero y que con su bici, crucen la frontera y en Tanzania llenen unos bidones de parafina…


El miércoles estuve en Karonga. Malawi, se divide geográficamente en tres zonas. Yo me encuentro en la Norte, cuya capital es Mzuzu. En todo el país, oficialmente se habla el Chichewa (idioma de los Chewas), en la zona Norte, tienen un idioma propio el Chitumbuka (idioma del pueblo Tumbuka). Dentro de la zona norte, Atupele se sitúa en la región situada mas al Norte, cuya capital es Karonga. Aquí se habla un dialecto llamado Chikhonde. Total, que es normal que una persona hable aquí su dialecto, el idioma de la región y entienda el idioma oficial del páis. Eso los que no saben inglés, que pueden ser entrono al 20%. Dentro de la región de Karonga, Atupele está al norte, en Kaporo, cerca de la frontera con Tanzania. Estamos literalmente, allí dónde se perdió Livistonge… pues mas allá, mas perdidos, vamos que tratamos de llegar allí dónde no llega nadie…

Teníamos unas cuantas cosas que hacer, con las cuentas en los bancos, pagar los impuestos, y hacer unas compras, no había electricidad en toda la ciudad, lo cuál ralentizó todo bastante…

El asistente que tiene SIDA ha vomitado algo que no sabemos bien lo que es. Ha accedido a comenzar con la medicación a cambio de que le llevásemos con su familia en la ambulancia. Está a algo mas de dos horas, esperemos que no sea tarde.

El jueves, empecé a hacer el informe del mes, tarea de oficina. Tenemos dos oficinas, en una está el contable y la sister que ejerce de secretaria y en otra estamos la sister in charge (cómo la directora) y yo. Estoy encantado con ella. Tiene bastante paciencia con mi inglés, la encanta hablar, levantarse a ver lo que escribo en el ordenador, preguntarme si todo está bien, un día me trae una Fanta, otro un caramelo… y muchas veces nos levantamos a dar una vuelta por el Hospital, a ver cuántos pacientes hay, que tal están. Hablar con la gente del staff es parte del trabajo. A ella es lo que mas le gusta, y está bien, porque aquí la jerarquía está muy marcada, y es bueno que hable con todos, para ser todo lo cercana que se pueda permitir.

El viernes, hubo tiempo… bueno, tengo que acostumbrarme a no medir el tiempo. Las cosas aquí, no son tan sucesivas como allí, a lo mejor es mas importante dar un paseo por el Hospital con la Sister que terminar las cuentas en el plazo indicado…

Nos pusimos a hacer un planning. Ella tenia preparado una larga lista de cosas que hacer, y yo estaba con el calendario en mano. Iba cuadrando cada cosa en un día, y al terminar, dije: ¡vaya parece que ya tenemos completito el mes de febrero!. Ella, me dijo: ¡pero si con todo esto, tenía pensado hacer el planning de todo el año! (y quizá al final veremos que ella era la que tenía razón).

Por la noche hubo tormenta eléctrica, no tan llamativa cómo la otra vez… además, estaba haciendo mi primera tortilla de patata!... bueno… yo diría que falló el aceite, que no es tan bueno cómo el de allí, que sino… ¡jijiji!

¿Dije que estaba en el lugar dónde no llega nadie?, pues me tengo que retractar. El Domingo fuí a otra de las Misas de aquí, de dos horas, llena de entusiasmo. En el ambiente se podía respirar la felicidad de la gente, en sus cánticos, en los que los tambores sustituyen a nuestras guitarras, y sus bailes, sobrios pero alegres. Hacen las Misas diferentes. Aquí han llegado todas estas personas, y con ellos está Dios, que estoy seguro, está tremendamente a gusto junto a ellos, sintiéndose cómo uno mas. Al salir todo son saludos, caras sonrientes, miradas sinceras y ojos a través de los cuáles puedes ver absolutamente toda la persona. Es increíble que al andar, al conducir la ambulancia, al cruzarte con una de estas personas, esta te mira, quizá por ser asungu (blanco), o quizá simplemente por ser alendo (visitante, huésped). Pero quizá por eso mismo, te miran y esperan un gesto, simplemente que levantes la mano en forma de saludo, entonces ocurre; su rostro se ilumina, cómo si todo cuadrase en ese momento entre ambos y con el resto del mundo, y ya puede ser una mujer sosteniendo con el cuello una pesada carga, haciendo equilibrios con una sola mano, por que con la otra lleva a su hijo, que, no se sabe cómo, levantará el brazo, saludando, mas aún, dando la bienvenida a su tierra. Y ya no cuento los niños, esos… se ponen a saltar, a dar gritos, a gozar de alegría… por eso digo que en este ambiente, las Misas, son demasiado cortas, deberían durar mucho mas, para poder disfrutar de esta situación durante horas.

Entonces, me viene de nuevo a la mente la palabra: “responsabilidad”. Responsabilidad con cada una de las personas que me dan su saludo, su sonrisa, no se ni como, pero debo aportar mi granito de arena a todo esto. Quizá simplemente haciendo bien mi trabajo, cumpliendo mi promesa de darlo todo, cada día, por el proyecto. Quizá también tratando de transmitir esta felicidad a aquellos que leen estas líneas. Aquí no transmito felicidad, ellos ya son felices. Pero algo dentro de mí me dice que sí, que puedo ayudarles, transmitirles algo.

Sueño despierto, mirando al horizonte, repleto de estrellas, con que algún día, sepamos juntar todo lo bueno que a lo largo de los siglos hemos ido aprendiendo en nuestra cultura occidental, con todo lo bueno que aquí han sabido guardar, de la esencia del hombre.

lunes 4 de febrero de 2008

Última semana de Fernando en Atupele

Esta semana hemos hecho: el informe del año 2007, una redacción de los objetivos con sus resultados y el funcionamiento de los mismos para el 2008. Este informe le hemos metido el reportaje fotográfico mejorado y las cuentas ya cuadradas.

El lunes, aunque cogimos el autobús prontito, desde Mzuzu llegamos a Karonga a la hora de comer. Nos entretuvimos haciendo cosas allí y llegamos tarde a Atupele y simplemente preparamos algo rápido para cenar y charlamos.

Una noche, nos invitaron las sisters a cenar en su casa, nos prepararon una sopa de verduras riquísima y algo de pollo, arroz con tomate… ¡riquísimo todo!. Un momento muy especial cuando aparecieron con una tarta cantando una bonita y africana canción de agradecimiento. Fernando las respondió con unas cariñosas palabras diciendo que se había sentido siempre cómo en casa, y que ellas habían sido para él su familia.


Le hicieron una fiesta de despedida totalmente a su estilo, muy sencilla, en una de las salas del Hospital, todavía no abierta. Un miembro del staff dio un discurso muy sentido, agradeciéndole su trabajo, y el le respondió, diciendo que lo único que le gustaría es saber que ese trabajo va a continuar y que el Hospital seguirá creciendo. Después vinieron a casa varias personas a despedirle y regalarle el típico pastel malawiano…

Nos quedamos charlando alguna noche, contemplando las estrellas, disfrutando de la casa que con tanto cariño ha ido haciendo un hogar.

El viernes, salimos mas tarde de lo previsto. Momentos emocionantes fueron cuando se despidió de Sister Margaret, una monjita entrañable, cariñosa, achuchable…. Fuimos a Rumphi, el noviciado de las Rosarians Sisters, a medio camino de Mzuzu y allí saludó a otras de sus queridas monjitas. Llegamos tardísimo a Mzuzu, pero Sister Teresa, nos esperó para cenar.

El sábado, a penas dio tiempo a solucionar algunas cosillas, y se montó en el bus. Fue un momento normal, no nos emocionamos, en realidad, así lo preferimos.

Me metí en Internet, hacia tiempo que no lo hacía! La verdad es que tengo un montón de correos personales pendientes por responder, a ver si encuentro la forma y el tiempo!

Conduje por primera vez la ambulancia ¡y por la izquierda!. La verdad es que la sister parece que me va a dar bastante confianza en esto y en general en todo. Volví en ella al Convento, cené con las monjitas, que la verdad, son majísimas, estuve viendo con ellas ¡un partido de fútbol!, que risas, son geniales.

Domingo, fuimos a Misa a la Catedral. El Obispo estuvo, muy, muy bien, muy cercano. A la gente le encantó. Curiosidad: aquí, incluso en la catedral, los hombres nos ponemos a la izquierda y las mujeres a la derecha. Unas compras rápidas en el mercado de Mzuzu y de vuelta. Cómo no, dormí todo el viaje.

Resulta que este fin de semana murió el padre de uno de los empleados del Hospital, fuimos al funeral.

Volvimos pronto, por que uno de los principales miembros del área sanitaria del Hospital, ha caído enfermo, tiene SIDA, fui a visitarle, es un tío muy válido.

Me preparé una buena cenita, escribí y me acosté.

Primer Nacimiento: ATUPELE.

“Regalo de Dios”, en Chitumbuka, el idioma local de las comunidades, se dice ATUPELE y así hemos recibido todos este precioso niño.

Fue el primer niño nacido en la maternidad del Hospital. Su madre y su abuela lo quisieron llamar así, puesto que para ellas, tb lo fue.

Regalo muy significativo, todos los esfuerzos, se han visto recompensados, el parto no tuvo problemas, pero seguramente fue gracias a los profesionales que lo atendieron, a los medios disponibles y… nada de esto no hubiera sido posible sin el proyecto en marcha.

Nos ha nacido un niño, es un bebe precioso, “casi parece asungu” y es que los bebes, son aquí muy claritos, y hay que cuidarlo, mimarlo, y hacerle crecer. El niño tendrá hermanitos, pero tb llegará a ser papa, abuelo… El Hospital ya tiene vida propia, y las emociones, este tipo de alegrías unen más que nunca. La madre del niño tb representa a las comunidades, la sister, la contraparte