sábado 12 de abril de 2008

LAS GENTES 3. SIMON NGULUBE. DRIVER.

Mr. Ngulube, es la persona, que sentí mas cercana y que me ayudó a acomodarme durante mis 40 días en los que estuve sólo.

Es el driver de Atupele, de momento sólo tenemos una ambulancia y además sirve para coche, transporte, recados, todo, y él hace su trabajo con cariño, tiene el coche, no sólo como instrumento de trabajo, sino cómo su responsabilidad.

Se casó, joven, cómo la gran mayoría de los malawianos y se trasladó a Mzuzu, dónde estuvo unos años trabajando cómo guardia de seguridad, pero no se conformó, siguió luchando, formándose, aprendió inglés, se sacó el carnet de conducir y por ambas cosas, fue contratado cómo driver en Atupele.
Tiene cuatro hijas, Alice de 6 años, Agie de 3, otra de 2 y acaba de tener una bebé guapísima.
Viven en una de las casas pequeñas de staff, y conociendo las hijas, se puede ver cómo es también su mujer, son las mas alegres, simpáticas….

Me ayudó, sobre todo con el idioma, cuándo que había que hacer algo, me acompañaba, y se había que traducir algo del inglés al Tumbuka, él lo hacía, sin pegas, sin ser su responsabilidad, si se me estropea cualquier cosa, él me aconseja, me lleva al sastre a remendar la mochila, a un amiguete que me arregla la linterna, o a la mejor tienda para poner el marco a un cuadro.

Sabe hasta dónde puede llegar, si puede ayudarte lo hace, pero si va a ser demasiado para él, o no quiere asumir una responsabilidad, también te lo va a decir.

Es un buen cristiano, de Misa diaria, y creo que va a por el chico (tiene cuatro niñas). Muchos, se plantean el problema demográfico, dicen que el problema de Africa, del tercer mundo, es que tienen demasiados hijos, yo no lo creo. Los niños son fuente de felicidad, y si bien hay que estudiar las políticas posibles de planificación familiar, el problema radica mas bien en la educación y la posibilidad de desarrollo.
Si se conciencia a la gente, no para que sean tan ambiciosos cómo el pensamiento capitalista, pero tampoco tan “dejados” cómo los antiguos pensamientos comunistas… un término medio, cómo Simon ha conseguido, mantiene a su familia, pero a su vez, ellos son lo primero. Habría aquí que decir mas cosas, que para que exista esta posibilidad de desarrollo, debe haber los medios necesarios, y es verdad que estos están mal repartidos, pero eso es otra historia.

La libertad es tener la capacidad de elegir la opción mejor, pero la pregunta es ¿quién es mas libre? ¿aquel que tiene mas opciones? O mas bien ¿aquel que tiene la aptitud y la actitud en elegir entre unas pocas la mejor? Yo opto en la segunda.

viernes 11 de abril de 2008

LA PRIMERA COMUNION




La primera vez que besas a una chica, la primera vez que te das cuenta que estás enamorado, la primera vez que alguien te dice que te quiere, la primera vez que pisas África, la primera vez que ves morir a alguien, la primera vez que siendo adulto echas de menos a tus padres.

Siempre hay una primera vez para todo, son pequeños momentos, pero grandes signos que quedan marcados en tu vida.

¿Por qué las siguientes veces son siempre diferentes? ¿Por qué no alcanzamos a sentir de nuevo lo mismo?

Hoy celebran su primera Comunión más de 50 niños de las comunidades, han terminado sus catequesis con una semana de campamento, en el que seguramente se lo habrán pasado fenomenal, habrán entablado amistades que si tienen suerte y las cultivan día a día durarán para toda la vida.

Es un día emocionante para todos ellos, cantan cánticos nuevos, alegres, y toda su familia, toda su comunidad se ha congregado alrededor de ellos.

“¿Qué pasará? ¿Qué cosa tan importante habrá traído tanta felicidad a los que me quieren? Se sienten como orgullosos de mí.. y no he hecho nada”.

Me gustaría responderles a cada uno de ellos:
“Has crecido. Y desde que naciste, tus padres han estado preocupándose de ti, han trabajado para que pudieses alimentarte, habrán sufrido tus travesuras, y en este país difícil, tú, has aprendido a ser feliz, sin tus juguetes, pero con tus amigos, con los que has compartido todo lo que tenías, seguro que también has tenido que sufrir, quizá hayas sobrevivido a una malaria… Sí, hoy, todos los presentes, estamos de acuerdo con tus padres en que estás preparado para recibir el cuerpo de Cristo, real, palpable, y a partir de hoy, Él estará contigo, dentro de ti, te protegerá, te acompañará, será el Amigo que nunca falla”.

No, no les tengo envidia, hoy cuándo comulgue será cómo la primera vez, por que Dios es el único que lo hace todo nuevo.

A imitación de Cristo, me gustaría hacer de cada día una vida nueva, quitarme todas las telarañas, todos los prejuicios, que he ido metiendo a lo largo de la vida en esta pesada mochila, que ya no necesito.

Y de esta forma, la próxima vez que deba tomar una decisión importante en mi vida, cuándo me enfrente a una situación que conlleve un compromiso o tenga que dejar atrás algo importante, lo haré sin miedos, mirando al frente.

jueves 10 de abril de 2008

HACERLO TODO NUEVO



La semana de Pascua, fue también muy extraña, muchas cosas y bonitas ocurrieron que aún no he conseguido procesar.

El lunes, salimos del Lodge prontito, estuvo bien de precio.
No podíamos llegar a la siguiente gasolinera, así que tuvimos que parar en las diferentes aldeas hasta conseguir gasolina en el mercado negro.
En una de estas, el coche, le dio por no arrancar, pensábamos que podía ser una bujía, la batería, el contacto… intentamos empujarlo y nada… Con tanto calor, nos desesperamos un poco… tocó echarme un Rosario, volvió Goico (había ido a buscar un mecánico) le echamos un par de narices y lo tiramos carretera abajo. Por supuesto no arrancó, intenté dar fuerzas a los compañeros cantando “Desde Santurce a Bilbao” hacer eso, mientras se empuja el coche deja bastante sin respiración, y produjo ánimos, pero también risas. El caso es que ya sin nada mas que hacer, hizo efecto el Rosario, y apareció la ambulancia de Atupele, con la Sister, el Driver, ¡debería estar ya en Mzuzu!, pero allí que se bajó el driver, y limpió todos los contactos y el coche arrancó… fue un auténtico subidón.
Conduje esta vez con la ambulancia siguiéndonos los pasos.

Se quedaron a comer en Mzuzu con nosotros, y luego nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad, fuimos a Internet… en Mzoozoozoo coincidimos con unos irlandeses casi adolescentes, ellas con sus minifaldas, nos dejaron impactados, era como volver a la adolescencia occidental de repente.

El martes fue el stress total y las prisas de un sitio a otro en Mzuzu, cogimos los salarios del banco, los llevamos al convento, y luego pagamos las tasas del coche, compras, inmigración, recados, impresiones…llegamos muy cansados a casa, Helea ni cenó.

El miércoles, estuvimos reestructurando, parece que no pero cinco días fuera tienen el mismo efecto, aquí que allí, no tienes los papeles encima de la cabeza, pero sí un montón de cosas en la cabeza, algunas imposibles de hacer. Por la tarde decidí irme a Karonga a arreglar algunas cosas, (un pantalón roto, un zapato abierto, poner fundas a los cojines del banco de fuera…) y también cosas del proyecto, pero no funcionaba en ninguna parte Internet, ni conseguí que nadie tuviese cartuchos de color.

El jueves, fue el día de los salarios, y día de muy buenas noticias para mi paz. ¡Resulta que el mes pasado no perdí el dinero!. Fue un error humano, en el nuevo programa de nominas, faltó por conectar unas celdas con la fórmula de otras, en aquellos trabajadores que se incorporaron en Febrero, y el programa no añadió sus salarios al total, sumando estos salarios, la cantidad coincidía con la cantidad que pensaba que había perdido.
Lo cuál me dio una doble sensación, por un lado me alegré un montón, llevaba un mes pensando que le había fallado al proyecto, por otro lado, seguimos con errores, no es tan importante, pero dado que lo descubrimos por que también nos habíamos equivocado en el cálculo del mes de marzo, la gente de aquí puede empezar a desconfiar en el programa, creando entonces un doble trabajo el hacerlo en el programa y luego en el papel para comprobar.
El viernes, tuvimos una reunión con los “Afumus” (los jefes tradicionales de las comunidades), a la que también asistió el Jefe local de la región, una especie de gobernador civil, pero con mucho mas poder, como jefe tradicional tiene representación en el Senado, y un respeto que llega casi a la veneración, tanto que para hablar con él hay que ponerse de pie, e incluso la Sister al acercarse a darle una cosa se arrodilló, en señal de respeto. El objetivo de la reunión era “pedirles permiso” para empezar a ir a sus comunidades con las clínicas móviles, para llevar medicamentos, hacer censos… ayudar a su gente. Todo muy protocolario, pero la verdad es que este personaje, se hizo bastante cercano cuándo se dirigió a nosotros, preguntándonos que habíamos estudiado, cuál era nuestro trabajo, tenía tablas, había estado un año en EEUU y conocía varios países de Europa.

El sábado, ¡por fín! Pude comulgar, cuándo oí las campanas anunciado la Misa, me puse hasta nervioso… desde el Jueves Santo no había podido comulgar.
Luego fuimos a la oficina, estuve escribiendo.
Por la tarde vino el Director de Cheminade, una misión que hay en Karonga, llevada por unos marianistas, vinieron a hacer una visita y al final nos vendieron 10 armarios para el Hospital (en la misión que ya tiene 40 años, tienen varios talleres tipo F.P. entre ellos tienen uno de carpintería, es muy interesante) luego hicimos limpieza general, de la casa, de la ropa, y una rica cenita, vamos día liado para ser sábado.

El domingo en cambio, fue muy tranquilo, dormí muchísimo, fui a la paraliturgía Fuimos a merendar con las monjitas, las hice unas tortitas, que las encantaron

¿DÓNDE ESTÁ LA MUERTE? ¿DÓNDE SU VICTORIA?




Es Pascua, hubo un funeral, y pasaron delante del Hospital, lo que aquí es el cortejo fúnebre, un grupo de 20 jóvenes, corriendo, los cuatro primeros llevaban a hombros el cuerpo, atado simplemente a dos esterillas, y parte de esos jóvenes iban cantando.

Desde luego, no me acostumbro a ver la muerte cómo una fiesta, iban cantando, saltando, alegres. Detrás iban el resto del grupo, muchísimos, toda la comunidad, unida ante la muerte, con palmas, con cánticos. Pienso que son un ejemplo para aquellos que creemos en otra vida después de esta, puesto que ellos, no sólo lo dicen, viven en esa creencia, de que su amigo, está en una vida mejor.

Así, la felicidad es mas asequible, mas cercana. Así se puede entender la sonrisa que se dibujó en el cielo días después, cuándo por primera vez ví dos arco iris en el cielo, tras una tormenta, el sol sonreía al agua, haciendo crecer la naturaleza. Así es la vida, ¿para que darle mas vueltas?, nada nos pertenece, todo se nos es prestado, ¿Qué diferencia hay entre está persona que se fue del mundo así, y aquél que se va en un caro ataúd, en un lento y “fúnebre” cortejo, cómo el que le da miedo alejarse de los apegos materiales que deja en la tierra?, la diferencia se puede ver en los rostros que cargan con su cadáver, aquí son ricos, ricos en felicidad, en generosidad. ¿Porqué nos sentimos solos? Por que no queremos compartir, ¿Por qué tenemos miedo a la muerte? Porque tenemos miedo a la soledad. Aquí, cuándo muere alguién, no hay duda, simplemente se separa fisicamente una pequeña parte de la comunidad, y todos le acompañan en este paso, porque en cierto sentido algo de ellos permanece ¿acaso hay algo mas urgente o mas importante que estar, que ser?

miércoles 9 de abril de 2008

LA SEMANA SANTA MAS EXTRANA




A lo largo de mis treinta años, siempre he podido asistir durante toda la Semana Santa a las distintas celebraciones, oficios, Vía Crucis… Es más en los últimos años, mis Semanas Santas (10 de ellas) las pasaba ayudando a algún párroco, con Juventud Misionera, que se veía desbordado por la cantidad de feligreses que volvían de la ciudad a su pueblo a disfrutar de las vacaciones, o sino la vivía retirado en el Seminario, sólo una vez estuve en la casa de la playa con mis padres… sin embargo esta vez, he tenido que sustituir las procesiones por las estrellas de una clara noche de monte, la Comunión, tan deseada de la Pascua de Resurrección, por la luna que venía llena del Viernes, sólo mi Rosario, mi Evangelio y un pequeño libro de meditaciones, me ayudaba a evadirme, una horita cada día para vivir la Semana Santa.

La posibilidad de quedarse en el proyecto, no era mejor en ese sentido, puesto que el Párroco iría lejos, cada vez a una Iglesia diferente y por ello, incluso las monjitas se repartieron por sus diferentes conventos en los proyectos del norte del país. Por ello cuando Helea me dijo de irnos a Livinstonia, tras muchos planteamientos, finalmente dije que sí.

El lunes, fue el único día que hubo Misa normal en la parroquia, y así lo suponía, puesto que el martes, la Misa Crismal, significaría dos días de viaje para el padre.
Además hubo clínica móvil, esta vez, las madres ya estaban esperándonos, con sus niños, todas querían verse en la cámara con su hijo, estuvimos un buen rato con ellas, jugando con sus hijos, la mayoría se asustaban ¡dos asungus! (blancos), pero algunos yo nos empezaban a conocer…

El martes fue un día muy productivo, fuimos a Karonga, además de varios recados que debíamos hacer, fuimos al Hospital regional, dónde conseguimos el nuevo medicamento para la malaria, y solicitamos la licencia para poder comenzar a trabajar en el laboratorio.

El miércoles, tuvimos una interesante reunión sobre la prevención del SIDA, esta vez sólo estuvimos la dirección. El gobierno ha propuesto una serie de medidas, que han sido a su vez asumidas por la CHAM (Asociación Cristiana de Hospitales a la que pertenecemos), y fuimos analizando cada una de ellas, para ver la manera de aplicarlas en Atupele. Hablamos de formación para el personal del staff, los derechos que se aplican a los trabajadores afectados y a sus familiares, políticas para evitar que (sobre todo los hombres) oculten la enfermedad a sus parejas, incluso crear un grupo de teatro para explicar mediante “dramas” la importancia de la prevención del SIDA, apertura de una cuenta corriente para recaudar fondos…se decidió formar una comisión mixta entre dirección y staff para organizar todo esto.

El jueves tuvimos una mañana de oficina… llamó Goico, para preguntar que íbamos a hacer el fin de semana, y se apuntó junto a Juan Carlos a Livinstonia!, no habíamos llamado al resto de voluntarios, porque pensábamos que estaban demasiado lejos y que el viaje no les merecería la pena, pero habían conseguido un coche, que facilitaría las cosas.
Por la tarde fue la Misa, celebración de la Última Cena, fue precioso, cómo habían decorado toda la Iglesia, el altar, los cánticos, nuevos para mí, el lavatorio de pies, todo.
La Iglesia, es cómo un gran pabellón, no tiene capillitas, así que la reserva, simplemente se puso en la pared de enfrente al altar, los bancos no tienen respaldo, así que los feligreses, sólo tienen que sentarse en sentido contrario. Y cómo tenían adornado el monumento… una sábana cubría la pared, sobre ella un par de hojas las mas bonitas que habían encontrado, otra sabana blanca sobre una mesa, y sobre ella que estaba el Sagrario, tan pequeñito que no cabía el copón. Alrededor, la oración mas sencilla, la de esta gente, en silencio, con la luz de una vela que duró las tres primeras horas. Estaba tan seguro que Cristo, en aquel sitio, no se sentía sólo, ni siquiera la noche del huerto de los olivos, sino a gusto, consciente de ser hermano en el sufrimiento de la gente que allí le acompañaba, que convencí a Helea para que se viniera unos minutos a hacer Adoración. Luego pude confesarme con el Padre, me dijo que no me agobiase, hay que saber vivir cada momento que Dios te pone. Y esa fue toda mi Semana Santa.

El viernes, nos dedicamos a ordenar la casa, hacer las mochilas… Llamó Javier, ¡que también se apuntaba! Estaba demasiado estresado y a pesar de que iba a tardar muchísimo (al final llegó a las 5 de la mañana) le apetecía muchísimo el plan, y a nosotros vernos todos juntos y nos llevaron al cruce con la carretera, dónde cogimos un “taxi” (un coche que va a la ciudad y que a cambio de unas monedas te llevan a ti también). Comimos en Karonga, y cogimos el minibus, hizo un montón de paradas, en las que aprovechamos para comprar alguna sandía, y alguna cosilla para picar.
Cuando nos encontramos con Goico y Juan Carlos, resulta que habían cogido a un abuelillo, que les había pedido recogerles, y empezó a meter sus cosas, hasta llenar el coche con una extraña cruz pintada de rojo… pretendía llegar hasta Egipto, tuvimos que sacar todo, y seguir adelante.
Subimos el camino que llevaba al Lodge, está bastante mal debido a las lluvias, pero desde arriba, el sitio era precioso, era de noche, pero la luna, llena, se reflejaba en el lago, y el silencio era absoluto.
Coincidimos con unos ciclistas, uno era alemán, y pretendía llegar hasta Sudáfrica, con su bici y el otro suizo, había ido en avión hasta Sudáfrica, y desde allí pretendía llegar a su casa. Y habían coincidido allí, ese día, en Malawi, lo que les había servido para intercambiar experiencias, caminos.. etc.
Nos echamos al mus quién bajaba a buscar a Javier, y nos tocó a Helea y a mí. Así que entre que estábamos intranquilos (era muy de noche para ir viajando por África), y sus llamadas para ir informando, a penas dormimos.
Al bajar, nos encontramos a cuatro malawianos que nos pidieron que paráramos, no lo hicimos, y al subir, ya los tres, nos encontramos tres piedras, claramente colocadas para dificultar el paso, con alguna maniobra las conseguí esquivar, pero a pocos metros, nos encontramos un árbol, atravesando toda la carretera. En estos casos, no debes bajarte del coche, (ya lo han vivido antes otros voluntarios), pueden estar esperando que lo hagas, para evitarte la posibilidad de les atropelles, tampoco podíamos dar marcha atrás, nos encontraríamos con las rocas, que marcha atrás sería demasiado difícil pasarlas. Atravesamos el árbol, con toda la potencia del coche, pero poco después teníamos unas rocas aún mas difíciles, bordeando el precipicio, moví con la rueda la última de las rocas, con la suerte en que rodó lo suficiente, hacia el lado contrario al coche, lo que nos permitió pasar.

Al llegar, estaba amaneciendo, un espectáculo tal, que hasta Goico se había levantado a disfrutarlo. Desde el Lodge, que se encuentra en lo alto de un precipicio, se divisa un enorme valle, que termina en unas pequeñas colinas, todo ello con una alfombra verde, sólo salteada por algunos árboles cómo los baobabs. Esta alfombra verde, se funde al llegar a la orilla del lago, que parece desde allí un mar, que termina con unas nubes que no son tal, sino las montañas que son ya de Mozambique.
Sólo podíamos mirar, asombrados, sin hablar, sólo respirando esas vistas que iban cambiando según la luz del sol iba bañando y desperezando las sombras de la noche.
Nos acostamos y al día siguiente, nos dedicamos a descansar, a charlar, a conocernos, hablamos de lo que nos había traído hasta aquí, acabamos discutiendo sobre la existencia de Dios, sobre el relativismo y la verdad, y al hablar de El, pude hablar con El… fueron discursiones profundas, abiertas, de las que unen, de las que crean lazos y aportan sabiduría, de gente que busca, que lee cosas tan diferentes, pero a la vez tan humanas.
Celebramos la Pascua (al menos yo) tomando un par de copillas, de las primeras que tomo aquí.

El Domingo, día de Resurrección, necesitaba buscar algún lugar, alguna Iglesia abierta, ya me dijeron que era imposible, pero lo intenté. Al final se rajaron casi todos, era una buena caminata, de subida y con mucho calor, que se convirtió en una pequeña peregrinación. De camino un lugareño, nos enseñó unas cataratas, una de esas pequeñas cosas que siempre he querido hacer, estar en la cueva detrás de la caída del agua, unos 30 metros abajo… una pasada, seguimos adelante hacia la Misión de Livinstonia, fundada por los padres blancos, que pusieron ese nombre en honor a David Livingstone ese explorador católico, que llevó el evangelio a estos lugares poco mas de un siglo atrás, ahora sí que sí, estaba en el lugar mas “alejado” o el mas “acertado”…
Volvimos tras una caminata de 4 horas, incluyendo la visita del museo y de la única Iglesia que vi, una Baptista, en la que al menos pude rezar un par de minutos.
Comimos, tardísimo, y seguimos con nuestras charlas transcendentales, incluso alguno se puso a ligar con un par de mochileras americanas.

PRIMERA SEMANA DE HELEA




El lunes nos fuimos a Mzuzu, prontito, poco después de las 5:30, salimos, el contable, el driver y yo.
Llegamos a la Generalate y pronto empezaron a cambiarse las cosas previstas, resulta que aún no tengo firma en la cuenta corriente de Atupele y de momento para pagar cheques, necesitamos dos firmas, una de la Sister y otra de la Madre Superiora, pues bien contrariamente a lo previsto, la superiora no estaba, así que desde el principio, sabíamos que tendríamos que esperarla, un día completo perdido… o al menos eso parecía.

Pero cómo ya estoy empezando a acostumbrarme, las cosas son así por que deben de serlo, a la hora, me llamó Helea, que estaba ya de camino con Devline hacia Mzuzu. Así que el lunes tratamos de avanzar todo lo que pudimos (habíamos ido principalmente por la ambulancia, necesitábamos renovar todos los papeles, licencia, seguro hacerle la revisión…)
Llegaron por la noche, y me quedé a dormir con Helea en Mzoozoozoo, un Lodge para mochileros, bastante sucio, pero barato y con buena comida.
Digo que de nuevo todo se pudo explicar, por que al día siguiente, que parecía iba a ser aburrido, sólo esperando, pudimos hablar, “contactar” tranquilamente, fuera del proyecto…
Devline, se tenía que volver al día siguiente y yo me tenía que quedar esperando a la superiora en Mzuzu, a si que Helea y Devline fueron a Atupele, a reunirse con la Sister para preparar el plan de trabajo, mientras yo me quedaba con el driver en Mzuzu, de esta forma, también, pudo instalarse, mas tranquilamente.

El miércoles pudimos terminar “casi” todo, importante es que parece que ya voy a conseguir mi permiso de trabajo, ya no voy a ser un inmigrante ilegal… con la ilusión que me hacía, cachis, y por sólo un par de semanas.

El jueves y viernes, ya nos incorporamos en la oficina, en la misma mesa, la verdad, la incorporación de Helea va a ser muy positiva para el proyecto, por su experiencia en terreno en Malawi, sus contactos… y por el idioma, creo que podemos hacer buen equipo de trabajo.
En la casa, también nos hemos acoplado bien.
Poco a poco, me fue contando la realidad del porque estaba aquí, los problemas serios que se han dado en Nambuma, problemas, que además hace unos años, África Directo, tuvo que sufrir. Helea trató de hacer borrón y cuenta nueva, pero los problemas finalmente se han agravado. Personalmente confío en que el tiempo pondrá las cosas en su sitio, pero hoy José María y Devline tienen la difícil papeleta de resolver todo para poder mantenerlo vivo y con el mismo espíritu, o si esto es imposible, resolver de la mejor manera posible.

Los dos días que estuvimos en la oficina, mientras ella revisaba el informe 2007, con muchas mejoras, yo preparé el plano de dos nuevas edificaciones; así cómo unos cartelillos que vamos a poner en la solapa de cada trabajador, para identificarlos, y para que ellos se sientan identificados con el logo que llevarán ahora visible.

El sábado, hicimos limpieza general de la casa, descansamos, vimos alguna película….