Que bonita frase, que bonita película, que bonita realidad, tras casi un mes con Juan Carlos, tras las nuevas visitas, decidí irme a despedir de Carlos, el delegado de Palencia de AD, y otra de estas “casualidades” africanas, me llevaron de nuevo a Alinafe, dónde todo esto empezó.
Llegamos para comer tranquilos, hacer algunas compras y coger un taxi hasta el pushi, dónde nos recogió el driver y de allí al Hospital, ese día fue prácticamente de situarse de nuevo en la casa, hablar, cenar y acostarse.
El martes, fuimos al morning meeting, y nos dedicamos a dar una vuelta calmada por el proyecto, haciendo fotos, y parando en cada edificio, preguntando a todos, estuvimos con la Sister que parece bastante cansada, nos invitaron a cenar, Carlos quería probar la enzima.
El miércoles, nos invitaron a desayunar en el convento, y le hicieron un pequeño regalo a Carlos. Estuvo con el contable, y por la tarde dio clase a Mushani, lo cuál me permitió avanzar en alguna cosilla.
El jueves, fuimos a la clínica móvil, fue emocionante, ver a todas las madres con sus hijas, pudimos hacer las fotos y disfrutar.
Por la tarde hubo algo de tiempo para enseñarle los programas, y ver el día a día del voluntario en Atupele, regar, lavar, fregar, cocinar, han sido unos días muy fructíferos.
El viernes, empezamos nuestro viaje, en principio, habíamos pensado, un fin de semana de juerguecilla en Lilongwe, pero ni Goico, ni Javi podían ir, a sí que, decidimos ir a Alinafe, yo quería ir también a despedirme de Goico, que se va a España, aunque para volver dentro de un mes y Carlos aprovecharía para tener otro día para estar en el proyecto.
La ambulancia, tenía que ir a Mzuzu, así que aprovechamos el viaje, comimos en la Generalate, y por la tarde nos dio tiempo a todos los recados que teníamos, compras... y meternos en Internet. Cenamos y
El sábado, tuvimos mala suerte con las matolas, 9 horas para 400 kilómetros, pero bueno, así Carlos conoció lo que es el transporte en Malawi, del minibus, al pick-up normal, y luego la matola auténtica, parando cada 500 metros y no superando los 30 kms/hora.... Llegamos de noche, cenamos y nos acostamos.
El domingo, hice unas tortitas, en la supersartén de Alinafe y después Goico se vino conmigo a Misa, bueno servicio, y sin comunión... (que recuerdos) y luego, con Angela, Juan Carlos y Carlos, me fui a Salima, había un festival, pero dos horas después de la hora prevista, aún no había empezado... así que comimos y tranquilamente, nos volvimos... y hubo charleta, de las profundas, de las largas, pero demasiado cortas, propias de Alinafe.