miércoles 20 de agosto de 2008

VOLVER A EMPEZAR (semana del 4 al 10 de Agosto)




Que bonita frase, que bonita película, que bonita realidad, tras casi un mes con Juan Carlos, tras las nuevas visitas, decidí irme a despedir de Carlos, el delegado de Palencia de AD, y otra de estas “casualidades” africanas, me llevaron de nuevo a Alinafe, dónde todo esto empezó.

El lunes, tuvimos bastante suerte con el viaje, después de un buen desayuno, empezamos a bajar de Livinstonia, los cuatro juntos, empezó a llover. Pasó un coche de Escom, que nos recogió y bajó hasta la carretera, allí sí que nos separamos, ellas fueron hacía Nkatabay y nosotros volvimos hacía Atupele.
Llegamos para comer tranquilos, hacer algunas compras y coger un taxi hasta el pushi, dónde nos recogió el driver y de allí al Hospital, ese día fue prácticamente de situarse de nuevo en la casa, hablar, cenar y acostarse.

El martes, fuimos al morning meeting, y nos dedicamos a dar una vuelta calmada por el proyecto, haciendo fotos, y parando en cada edificio, preguntando a todos, estuvimos con la Sister que parece bastante cansada, nos invitaron a cenar, Carlos quería probar la enzima.

El miércoles, nos invitaron a desayunar en el convento, y le hicieron un pequeño regalo a Carlos. Estuvo con el contable, y por la tarde dio clase a Mushani, lo cuál me permitió avanzar en alguna cosilla.

El jueves, fuimos a la clínica móvil, fue emocionante, ver a todas las madres con sus hijas, pudimos hacer las fotos y disfrutar.
Por la tarde hubo algo de tiempo para enseñarle los programas, y ver el día a día del voluntario en Atupele, regar, lavar, fregar, cocinar, han sido unos días muy fructíferos.

El viernes, empezamos nuestro viaje, en principio, habíamos pensado, un fin de semana de juerguecilla en Lilongwe, pero ni Goico, ni Javi podían ir, a sí que, decidimos ir a Alinafe, yo quería ir también a despedirme de Goico, que se va a España, aunque para volver dentro de un mes y Carlos aprovecharía para tener otro día para estar en el proyecto.
La ambulancia, tenía que ir a Mzuzu, así que aprovechamos el viaje, comimos en la Generalate, y por la tarde nos dio tiempo a todos los recados que teníamos, compras... y meternos en Internet. Cenamos y dormimos en el Mzoozoo, aunque pasamos mucho frio.

El sábado, tuvimos mala suerte con las matolas, 9 horas para 400 kilómetros, pero bueno, así Carlos conoció lo que es el transporte en Malawi, del minibus, al pick-up normal, y luego la matola auténtica, parando cada 500 metros y no superando los 30 kms/hora.... Llegamos de noche, cenamos y nos acostamos.

El domingo, hice unas tortitas, en la supersartén de Alinafe y después Goico se vino conmigo a Misa, bueno servicio, y sin comunión... (que recuerdos) y luego, con Angela, Juan Carlos y Carlos, me fui a Salima, había un festival, pero dos horas después de la hora prevista, aún no había empezado... así que comimos y tranquilamente, nos volvimos... y hubo charleta, de las profundas, de las largas, pero demasiado cortas, propias de Alinafe.

martes 19 de agosto de 2008

REMO MAR A DENTRO

Y me pregunto, y ¿si mi felicidad estuviese aquí?

Este fin de semana, he estado con el voluntario que me sustituirá cuándo me marche, empezamos a hablar del proceso, de cuándo se vendrá a Atupele, quiere venirse a mediados de Octubre, ¡ya mismo!, estaremos mes y medio juntos, viendo cuál ha sido mi trabajo, y cuál será el suyo, lo cuál está fenomenal, y me alegró. Sin embargo al llegar a la cama, me costó conciliar el sueño.

Me hizo pensar, que mi tiempo aquí se acaba, me hizo, por primera vez, plantearme que podría quedarme. Aquí, me siento feliz, ¿Por qué cambiar?, ¿Por qué no quedarme mas tiempo?.

Sin embargo, lo nuevo, esta vez, el adentrarme mar a dentro, es contrariamente a lo que podría parecer lo normal, volver a mi verdadera casa. Muchas cosas nuevas me esperan allí, o mas bien mucho de nuevo llevo dentro de mí.Por tanto, estas ideas, nacen del miedo.

Dios me pide que reme de nuevo mar a dentro, me lo pidió el año pasado, y mi barca me trajo a esta costa, que tan feliz me hace, y cuándo tome de nuevo mi barca, aunque sé que al otro lado estará mi casa, para mí será adentrarme en lo desconocido.

Con esta certeza, vuelvo en una matola a Alinafe, atardece, el rojo del sol, se funde con la tierra arcillosa, y pasa el tiempo, esas horas en las que el número de minutos indeterminados, en los que el tiempo, a veces se detiene, y permite disfrutar de los segundos minuciosamente, viendo la elaboración artesanal de los colores del atardecer africano. Ora el tiempo corre, y se escapa de las manos cómo el agua, pero dejando la piel mojada y limpia. El reloj, no tiene valor aquí.

Y miro a la tierra firme y empujo mi barca, sin pensar, me adentro en el agua... y el sol se empieza asomar, tímido. De fondo, escucho a las amáis (las mamás) cantando, sus alegres canciones espirituales. Huele a tierra, a Africa. Y sonrío.

De momento, me alejaré, sólo para pescar. Echaré la red, y al sacarla, tendré siete peces, y la Madre, me hará llegar dos panes, y con ellos tendré alimento suficiente para terminar mi trabajo, mi experiencia de un año dedicado a Dios y los demás.

UNOS VAN OTROS VIENEN (última semana de Julio)




Esta es la última semana de Juan Carlos en Atupele, cerrando una etapa, sin quemarla, porque muchas cosas buenas quedarán para el recuerdo, abro otra, una semana cómo era de esperar de mucho trabajo, muchas cosas rápidas, pero esta vez es diferente, la mente, y el corazón estaban preparados para ello.

El lunes tuvimos los salarios, la Sister no estaba, y a penas había dejado preparadas las cosas, gracias a Dios, el contable vino con nosotros, y pudimos discutir con el Director de la sucursal, que nos dejó sacar el dinero.
La sister ha ido una semana, y a penas dos días después se va otra, sin casi aviso previo, debo convencerla para que delegue, y algo me dice en mi intuición que tendré mi oportunidad para hacerlo.
Intentamos ir de nuevo a Internet (Juan Carlos vino exclusivamente para eso) y nada, tampoco...
Volvimos prontito pues, y entre el contable y yo dejamos todo preparado para por la tarde pagar, nos dio tiempo a casi todos...
Vinieron los de Escom (la compañía eléctrica) y nos trajeron unos formularios para solicitar la conexión eléctrica, y nos quedamos casi hasta las 6 para rellenarlos (a esa hora y sin luz, es imposible trabajar)

El martes, me quedé cerrando todo con Juan Carlos, el programa, charlando con él... escribí bastante. Por la tarde, estuve ayudando de nuevo en el huerto que estamos haciendo entre todos los empleados, y tuve la clase de inglés.

El miércoles, si que no bajé a la oficina, para poder afeitarme, hacer la maleta y hacer la parte que me correspondía de la limpieza de la casa.
Por la tarde, después del mercado, salí con el driver, hacía Mzuzu. Para llegar a revisar Internet... y ni aún así!, no había en Internet, increíble, dos semanas sin Internet en Karonga... y ahora esto. Bueno, paz y armonía, me fui a la Generalate, y allí estaba Sister Mwasa y el resto de las Sisters, con ellas, en la mesa, cenando, el mundo cambia, es mas tranquilo, es cómo volver a estar con nuestras abuelas, nos preguntan con calma, y en calma respondemos.

El jueves, me levanté, fui a Misa y desayuné con las Sisters, tenían las motos, sólo teníamos que hacer el seguro, así que mientras esperaba a mi Sister con su cheque, me metí en Internet, e hice mucho de lo que tenía pendiente. La Sister no dio señales de vida, así que debía solucionarme las cosas sólo, llamé a Devline, y me prestó el dinero, me quedé con el driver, mientras Devline seguía el camino con Carlos, Angela y María. Gracias a Dios, Juan Carlos se había quedado a terminar unas cosas en Atupele, así que podrían estar con él.
Corriendo, hicimos el seguro y lo llevamos a la sucursal de las motos, nos dijeron que en dos horas lo tendrían todo, fuimos a comer y a comprar, y volvimos, en una hora, nos habían explicado todo, y nos habían regalado un casco.... pero con tanto lío me olvidé de Sister Angela... que se quedó por mi culpa en Mzuzu.
Llegamos bastante tarde, pero se habían apañado bien, Juan Carlos, finalmente se quedaba a dormir, así que nuevo record en la casa de Atupele, cinco personas.

El viernes, fuimos al morning meeting, y presenté a los alendos, luego estuvimos hablando un montón de Atupele, de los planes, muy distintos, pero pudimos acoplarnos todos bien. Después les invité a Misa y se apuntaron, era una Misa especial, tras dos semanas de convivencias en la Parroquia, se habían organizado los grupos para las Catequesis, y era la clausura, muchos cantos, muchas emociones que pude ver transmitidas en sus caras... Les preparé unas judías con el chorizo que me habían traído de chuparse los dedos.

El sábado, nos levantamos, fui con Carlos al morning meeting, y después de las tortitas, salimos hacía Karonga, allí cogimos un autobús que nos llevó a un tercer viaje a Livinstonia. Los recuerdos, se me amontonaban por los dos anteriores viajes que habían sido tan especiales, el primero en el que se “formó” un grupo de amigos, el de voluntarios de Africa Directo 2008 y el 2º con Inma.
Carlos y yo, subimos andando, al Lodge, y María y Angela en coche, nos encontramos un par de escorpiones bastante grandes por el camino.
Al llegar, nos pusimos a cenar, y luego con las cervecitas, nos echamos unas risas jugando al mus, también lo necesitaba, hacía tiempo que no me reía en este plan...

El domingo, nos tomamos un buen desayuno y nos encaminamos a las cataratas, que les encantaron y después subimos hasta Livinstonia, fue un camino muy bonito, estuvimos charlando de muchas cosas. Resulta que tengo muchos conocidos en común con las chicas y Carlos, es un enamorado de Atupele, ¿Qué mas podía pedir?
Llegamos, duchita ¡de agua caliente! Y después cena, nos fuimos a la habitación de ellas, esta noche, el vino nos llevó a caminos mas polémicos, y estuvimos discutiendo y profundizando.